CUADERNODELDAVID
viernes, 23 de enero de 2026
LA TARDE DE TELEMADRID
En la entrada que hoy os presento, quiero hablaros de una experiencia sin igual,
única, maravillosa y que tuve la suerte de poderla vivir una vez más, con los
míos. Con parte de la cantera del Móstoles CF.Y como el mundo de la tele puede
ser un engaño, os diré que el programa se grabó en una fría pero pre tarde
navideña para emitirlo unos días más tarde como falso directo; el 20 de
diciembre, nos desplazamos a la Ciudad de la imágen, dónde la televisión pública
madrileña tiene su sede. La producción del programa presentado por el mostoleño
Cristian Gálvez, nos puso un micro bus a nuestra disposición, todo un detalle ya
que fuimos dos adultos y diez chabales que nerviosos comentaban lo que allí se
haría y lo que no. Pero antes de continuar, os pongo en contexto el por qué de
esta "excursión a la tele" El programa "La tarde de telemadrid" es un nuevo
programa que nació en octubre del 25, Un magazine de tarde con entretenimiento,
entrevistas y un toque muy cariñoso hacia las personas mayores. Se emite de
lunes a viernes desde las 15:50 y el mostoleño lo hace más ágil y rápido con esa
chispa mostoleña que le caracteriza. Llevábamos semanas preparando el programa
que se grabaría el 20 de diciembre para emitirlo como falso directo la tarde más
especial del año, la tarde de las cabalgatas. El 5 de enero, este espacio
dedicaría un programa especial a los niños poco vistos ultimamente en televisión
ya que los menores han desaparecido de la parrilla televisiba. Esta navidad ni
un solo programa dedicó un especial al público infantíl. Pero ese es otro
debate. Tras conocer mi caso, el primer masajista con discapacidad visual severa
federado por la Real Federación de Fútbol de Madrid, en adelante RFFM, además de
ser el fotógrafo del equipo, llevar las redes sociales del club y otros muchos
cometidos con un 79% de discapacidad, esto les gustó mucho para hablar en
televisión y preguntar a los verdaderos protagonistas, a quién me sufren, me
aguantan, me padecen... a los jugadores de la escuela del club y allí nos
presentamos tras pedirnos toda la información, todos los datos y una seguridad
asombrosa. Nos recibía un imponente edificio dónde la tele y la radio (Onda
Madrid) tienen su casa perfectamente adornado para las fechas navideñas en las
que estábamos. Una tarde con más actividad de lo normal ya que se grababa este
programa con público infantil. Los invitados de Cristian Gálvez, también eran
niños. En él, hablarán una niña de uno de los músicales más importantes de la
cartelera madrileña, unos niños que participan activamente en una Asociación de
ayuda a animales, un niño que escribió un libro o "Los cocodrilos" un grupo
infantíl musical que versionan canciones de "Los hombres G" Entre estos temas,
nos colamos los del Móstoles Club de Fútbol para hablar de cómo es mi trato con
los chabales dentro del club en mis labores de masajista de la escuela,
fotógrafo, cm y otras funciones dentro del club pese a mi discapacidad visual. A
nuestra llegada, nos recibieron del equipo de Cristian, nos guiaron por una
rampa gigante hasta la zona del auditorium, varios estudios y otras dependencias
y nos ofrecieron un catering compuesto por unas empanadillas, sanwich de
nocilla, saladitos, zumos y una buena variedad para amenizar la espera. En
nuestro poco equipaje llevábamos una bolsa con varios balones de la marca
KROMEX, que son los balones oficiales de la RFFM para salir con ellos, hacer
algunos toques y regalarle uno a Cristian. Antes del inicio de la grabación, nos
saludó Cristian efusivamente y manifestó que se encontraba muy contento y feliz
de tener a sus paisanos en su programa y mostró su admiración por mi labor y se
mostró sorprendido e interesado por cómo era capaz de hacer fotos pese a mi baja
visión. Estábamos esperando nuestro turno, (cerrábamos el programa) y cómo no,
los artífices de todo esto se pusieron a jugar a fútbol en un improvisado campo
propio de finales de champions. Por fortuna no había ningún objeto que corriese
peligro pero un agente de seguridad nos llamó al orden ya que los goles se
celebraban como si Iniesta marcase el gol que hizo estallar a todo un país en el
2012. A mí me llamaron para pasar por maquillaje y los interminables pasillos
con salas, camerinos y otras salas que no logré identificar me llamó la
atención. Por esos pasillos han pasado los mejores profesionales del panorama
televisivo. Inés Ballester, el propio Cristian Gálvez, Silvia Jato, Nieves
Herrero, Inmaculada Galván y otros grandes profesionales desde aquél 2 de Mayo
de 1989 cuando la cadena de la Comunidad de las siete estrellas, comenzara su
aventura televisiva. Nos llamaron "a escena" y nos tocó volver a pasar por esos
pasillos, subir escaleras y llegar a un plató de televisión con sus focos,
cámaras, cables, controles técnicos, telepronter y un sin fin de aparatos que
están detrás de las cámaras, cámaras que como curiosidad, no estaban en los
típicos trípodes en el suelo, !estaban colgando en el techo sujetas por unos
majestuosos brazos mecánicos! Nosotros entramos justo en la supuesta publicidad
y nos colocaron por el plató, la grada animando con unos banderines azules que
les llevámos, los chicos dando toques y yo "haciendoles fotos" cuando Cristian
nos saludó e invitó a tomar asiento en los sofás que componían el decorado del
programa. Allí comenzó una entrevista muy participativa conmigo y los chicos que
opinaban no solo de mí si no de su deporte favorito y los valores que transmite
el fútbol. He de decir que tras muchas irrupciones en radio, alguna entrevista
en periódicos o televisiónes, debería estar acostumbrado pero lo cierto es que
un nerviosismo recorría mi cuerpo. Lo disfruté y sufrí (los focos dan un calor
increible) y así como entramos, nos fuimos. Eso si, no sin antes probar un
delicioso roscón de reyes y traernos bajo el brazo, el balón firmado por
Cristian y una esperiencia inolvidable para quién nos acompañó. Mención especial
de agradecimiento no solo al programa, a Cristian, su cariño y simpatía con
todos, el trato y la oportunidad por salir en tv y dar a conocer una historia
sencilla, humilde y común, como la vida misma, como mi vida. Y como no,
agradecer a las familias de los que me acompañaron que sin ellos esto no sería
posible. Gracias por su cariño, por quererme tanto y aceptarme tal y como soy.
GRACIAS: David Alda David Santarén Marcos Alda Gabriel Santarén Nicolás Delgado
Marcos Galindo Oliver Torresano David del Castillo Amelia García y el chiquitín
del grupo Mateo Sánchez Y mientras estoy escribiendo esta entrada, me llegan
varios periódicos de Móstoles: "SUR MADRID" y DOMINGOLM y que en sus páginas
llevan como noticia destacada nuestra participación en este programa.
jueves, 15 de enero de 2026
FIN DE SEMANA DE 10 (II PARTE)
En este 2026, recién estrenado, vengo a contarte la segunda parte de aquél fin de semana de diez que pasé por Valencia, aquél gran fin de semana en el que fuí a ver al Athletic club al Ciudad de Valencia, su victoria, el caótico viaje de ida, la gran atención en el hotel ILUNIÓN AQUA 4 y me faltaba el domingo, ese día que tuve la suerte de conocer "EL OCEANOGRÁFICO" cárcel animal para algunos, centro de ocio para otros, pero para los más, un lugar marabilloso e interesante dónde poder saber más sobre las especies marinas y sus habitantes dónde se puede ver en toda su magnitud el tremendo mundo marino y un sin fin de especies animales.
Antes de continuar, decir que es todo un negocio con tiendas con unos precios abusivos, restaurantes caros y la propia entrada, no apta para todos los bolsillos pero un lugar que sin duda, si pasas por Valencia, es de obligado paso ya que disfrutas, aprendes y te sorprendes.
Comenzaba mi jornada en el desayuno buffet del hotel y una vez más, quedé sorprendido por la atención recibida. camareros atentos en todo momento ayudandome a identificar dónde se encontraban los platos, los vasos el zumo o el café. Pero lo que más me llamó la atención, es que al entrar y dar el número de habitación, una servicial camarera, me hizo un pequeño "tour" por el salón indicandome la especialidad de la casa, dónde se encontraban los dulces y lo salado y el apartado siempre rico y delicioso de comida valenciana. Digno de un 5 estrellas siendo sólo de 4.
Me puse en camino desde el hotel hasta el oceanográfico, un corto pero agradable paseo en el que me surgió otra pregunta. El parque que lleva hasta el centro, era el cauce del Río Turia, desviado por la gran riada de 1957 es hoy conocido como el Jardín del Río TURIA. ¿Cómo le de al agua volver por su recorrido original? habría un gravísimo problema. La verdad es que ese detalle no me gustó y supongo que si los expertos lo hicieron así, será por algo pero yo lo veo un peligro...
Tras esta reflexión llegué al Oceanográfico y suerte de los que tenemos discapacidad, no hice la cola y pasé a un lugar preferente. Tras solicitar información y la ayuda necesaria, pasé al gran lugar. Al principio y si nunca has ido, te resulta un tanto lioso y difícil pero luego cuando ya estás en pleno paseo, te terminas acostumbrando y le coges enseguida el truco.
No seguí un orden claro pero si me dejé atrapar por las múltiples especies marinas de todos los mares y océanos de la tierra. Una explicación lógica del por que la tierra no es plana, para los más malitos de la cabeza que así lo creen, las temperaturas, las especies, las subespecies.
Me andaba moviendo por el parque cuando me metí en el pabellón del antártico y entre otras muchas curiosidades, pude ver a los pingüinos, de la familia de las aves. Estaba lleno ya que es una de las zonas más solicitadas por el público infantíl. Por allí estuve andando y trasteando con las diferentes especies y pude ver muy de cerca a estas aves aparentemente de andar torpe, pero expresión simpática. En la tienda estratégicamente instalada, encontré peluches gigantes de pingüinos, llaveros, camisetas, bolígrafos... pero a un precio desorbitados nada recomendables. Creo que podrían vender más si bajaran los precios.
Otro de los sitios que resaltaré es el restaurante submarino, que me quedé con ganas de degustar su magnifica carta ya que había que reservar y yo no lo hice. Pero lo poco que pude ver, parecía demasiado espectacular. Mesas al borde de las gigantes ventanas con los peces y resto de fauna marina por ahí. Lo que si me fijé nuevamente, es el elevado precio. Quizá para otra ocasión y por quitarme el mono de comer ahí, puede que me dé un capricho.
Una de las zonas que también más me gustó y no muy visitada por cierto, es la zona de veterinario. Dónde curan y observan a los diferentes animales. Un sitio increible para visitar.
El túnel que pude encontrar y ver el agua, las plantas, los peces sobre tu cabeza, casi 360 grados, es otro sitio espectacular, muy fotografíado y valorado por los asistentes. Por cierto, mucho turista de habla no hispana, visitaban aquél lugar tan fascinante y recomendable. Además de su accesibilidad en el idioma, también estaba preparado para personas con baja visibilidad y también para personas con movilidad reducida.
la visita en general me gustó mucho y la valoraré con un 9 alto, ya me gustaría que en el istituto me hubiesen evaluado una asignatura con esa pedazo de nota :)
El colofón a la visita, lo puso el delfinario. Antes de describiros lo que allí pasó, decir que el sentimiento que me despertó el espectáculo, fue de ganas de llorar. Que nobleza, que sentimiento, que inteligencia, que bondad respiraba el ambiente. Más inteligentes que los seres humanos según definen los expertos cosa nada difícil últimamente viendo lo que está pasando en todo el mundo. Que gozada de espectáculo, que saltos espectaculares, que juegos, que inocencia, que bonito! Unos animales que están mejor cuidades que nosotros. Cuando finalizó el evento, nos dejaron acercarnos ligeramente al gran estanque dónde viven y desinfectarnos el calzado para no contaminar el entorno y pude preguntar que a que temperatura se encontraba el agua. La chica encantada de resolver nuestras preguntas, dijo que se encontraba a unos diecinueve grados y que el agua casi siempre está a esa temperatura debido al clima valenciano. A la salida si pique en la bonita tienda y me traje unos llaveros de recuerdo y una botella reutilizable con delfin como decoración. Realmente cara pero realmente bonita.
Y antes de terminar mi visita, comí en un restaurante del parque. Buen servicio, buen ambiente y como no, buena paella! ¿Cómo no iba a terminar un fin de semana de diez en Valencia sin probar su plato estrella? y aunque las he comido mejores, esta no estaba mal del todo. Un festín para cerrar un fin de semana muy entretenido. Y si os soy sincero, volveré a la tierra de mi madre y de mi abuelo. La tierra de la horchata, la paella y la naranja.
lunes, 29 de diciembre de 2025
FIN DE SEMANA DE 10
Han sido varios los intentos de cómo iniciar este blog de hoy, de como poneros en contexto, de cómo iniciarlo ya que es mucha la información que os quiero contar. Quizás lo haré cómo toda buena historia, desde el principio.
El pasado fin de semana 29 y 30 de Noviembre, viajé a Valencia, a la tierra de las flores, de la luz y del amor como dice la popular canción. Pero yo no fuí a buscar ni las flores, ni la luz y ni el amor (aunque esto último si hubiera surgido, no hubiera dicho que no) fuí a presenciar un partido de fútbol y a incrementar mi colección de estadios de fútbol de primera división que ya conozco. En esta ocasión el Ciudad de Valencia, casa del Levante UD. Para presenciar un Levante - Athletic Club de Bilbao.
El viaje comenzaría de manera desastrosa y es que el metro de Madrid, la L10 en concreto, le dió por fallar un sábado por la mañana en plena campaña de la popular campaña del "viernes negro" que duró todo el fin de semana. Tras el susto inicial y cambiar de recorrido según la marcha, llegué a una caótica estación de Chamartín, estación en obras bien señalizadas por otra parte, pero una estación irreconocible y hecha a trozos según mi parecer. Tendremos que esperar hasta 2030 para poderla ver terminada. Una vez ya en la estación, pude disfrutar del servicio ACERCA que presta Adif para personas con discapacidad y necesidades especiales para ayudarte a llegar hasta tu propio asiento del tren. En esta ocasión viajé con iryo. Una compañía más económica que la propia RENFE. He de decir, que esperaba mucho menos de este tipo de trenes pero desde luego que no me defraudó. Cómodo, rápido, sencillo, útil y lo mejor de todo su personal atento y siempre dispuesto a ayudar. Repetiré.
Ya en Valencia y tras instalarme en el ILUNION AQUA 4, me dispuse a comer para luego ir al partido que estaba previsto diera comienzo a las 18:30. Y cual fue mi sorpresa, el trato recibido que como reza en el título fue de 10. Se nota que están acostumbrados a tratar con personas con discapacidad visual y en la atención, el cuidado y trato se notó.
Ya con el estómago lleno, se vería la cosa mejor y me preparé para ir al Ciudad de Valencia e incrementar la lista de campos de fútbol que conozco.
No narraré todos los detalles pero si me detendré a la llegada del coqueto estadio, coqueto pero bonito y previsiblemente acogedor. Eso sí, una vez dentro, la cosa cambiaría con cánticos ofensivos al equipo vasco, a jugadores de color y al propio conjunto arbitral. Cierto es que el nivel del arbitraje en España es malo, pero creo sinceramente que eso no está en el sueldo y en un país que se supone moderno y avanzado, no puede haber animales (con perdón a la especia animal) haciendo precisamente eso, el animal.
La verdad y con el corazón en la mano, me decepcionó el comportamiento del público en general pero centrandome en lo fútbolístico, el Athletic, desplegó un gran juego y así lo reflejó el marcador ya que fue de 0 a 2 para los de la ciudad del bocho. Tras celebrar los goles con moderación y suscitar alguna mirada incómoda, el partido terminaría y esto supondría la destitución del entrenador local. Una vez saliera del estadio, por curiosidad me acerqué a la salida del bus del Athletic. Alí se armó un revuelo de seguidores, aficionados, simpatizantes con mucha chavalería para ver a los jugadores del conjunto bilbaino que amablemente se detenían para firmar algún autógrafo. Tuve a escasos metros a un gigante Unai Simón. Me impresionó su estatura y su cercanía con la afición que allí se congregaba. Unai Gómez "Rocky" según Paco González, otro tío grande y fornido. Jaureguizar también hizo de las delicias de los más pequeños y destacar la figura Ernesto Valverde que paraba cada poco a firmar y hacerse fotos con todo el mundo y del gran Nico Wiliams, uno de los más demandados, también se paró unos instantes con sus seguidores. Yo no soy de pedir autógrafos ni de molestar pero me gustó el mundo que veía. Vi marchar el bus dirección al aeropuerto de Valencia y yo de vuelta al hotel para cenar. Cena que sin duda, también fue con un trato como pocas veces he recibido. Y si, como suelo hacer en los hoteles que visito, me dí un relajante baño en la bañera con agua caliente para relajarme y reiniciar. Una escapada no viene mal de vez en cuando.
Estuve varias semanas con el blog parado y con este post iniciado y hoy cuando en las postrimerías del 2025 va llegando a su fin, me decido a terminarlo por que tengo muchas cosas que contaros en el nuevo año.
La segunda parte de ste gran fin de semana correspondiente al domingo en el que visité el Oceanográfico, será la próxima publicación, hasta entónces y por ahora te digo hasta el 2026! y FELIZ AÑO!
jueves, 13 de noviembre de 2025
VALORANDO ESTADIOS DE FÚTBOL
En la pasada publicación, os conté mi viaje a San Mameés un estadio de 10 y que hoy junto a otros estadios de primera que ya conozco, trataré de valorar con la objetividad que se merece, sin llevarme por forofismos ni fanatismos.
Comienzo por Madrid y serán estadios de primera y segunda división ya que son tantos los campos que conozco gracias al Móstoles que sería interminable.
-Santiago Bernabéu- Comenzaré por el estadio del club blanco ya que conozco este estadio tanto por fuera, cómo por dentro, antes y después de la remodelación. Y le puntuaré con un 10-
Estadio grande, luminoso, con una estructura futurista dónde desde casi cualquiér parte del estadio se ve el fútbol de 10 ya que la iluminación es fantástica, perfecta comunicación y hasta con calefacción-
-Metropolitano- El estadio del Atlético de Madrid es un fabuloso estadio de fútbol dónde los colchoneros tienen su casa- Es un estadio de primer nivel y le califico con un 9- Su comunicación por metro es muy buena ya que la entrada del mismo, está pegada al estadio- Cierto es que hace frío en invierno pero la calidez de la afición hace que entres en calor en pocos minutos. Cómodo para la afición hace de este estadio un gran candidato par albergar cualquier final europea o mundialistica por que no.
-Vicente calderón- Viejo feudo del equipo rojiblanco madrileño. Los colchoneros tienen mucha nostalgia de ese viejo estadio también bien comunicado por el cercanías. Hacía un frio del carajo al lado del río. Creo que me quedaré con el nuevo en cuanto a comodidad- Le puntuaré con un 8 al haber sido un estadio mítico en la historia del fútbol español-
-Estadio de vallecas- El mítico Estadio de Vallecas, estadio descuidado y humilde. hace de este estadio que guarde un ambiente cálido pese a todo. Tuve la suerte de poder estár en sus entrañas y sinceramente, no me sorprendió ya que estoy acostumbrado a estadios de pasillos estrechos, vestuarios minúsculos y gradas de hormigón y butacas incómodas. La comunicación con metro y bus no es mala. Le pongo un 7 por que el barrio es Rayo y el Rayo es el barrio.
-Alfonso Pérez muñóz- Un "estadio" típico del fútbol madrileño de antaño. de bocata de panceta en el descanso y muy muy poco más. Lleva el nombre de una persona que ni siquiera es de Getafe ni jugón en el conjunto azulón. Frío desangelado, arquitectónicamente feo y demasiado abierto lo que provoca una sensación de estar jugando en el campo- Quizas le doy un 5 ya que además no está muy bien comunicado pese a que el metro no queda lejos del todo.
-Estadio de Butarque- El estadio del "Lega" pequeñito pero muy útil. La comunicación es mala. Es mejor ir en coche privado o taxi ya que ni metro ni renfe están cerca del estadio del conjunto pepinero. Los buses pueden ser otra alternativa. Pese a que es chiquitito, este estadio ha visto pasar gigantes como el CD Móstoles o el Real Madrid. Es lo que tinene tener los pies en el suelo y saber de dónde vienes. Le pongo un 7 y medio. Se respira fútbol de culto, del de siempre, del de toda la vida- Además tuve la desgracia de poder ver la pasada temporada el partido del descenso y he de decir, que empaticé con ellos. Os esperamos en primera!
-Municipal el Soto- (antes) cuando en el viejo estadio del Móstoles estaba su verdadero inquilino, el verdadero CD Móstoles, era EL ESTADIO. Por excelencia y casi el estadio de la zona sur. Al que todos querían venir a ganar al CD Móstoles, el de las jornadas matinales de domingo de heladas y caldo, el de panceta y goles, el de canteranos y aficionados. El equipo del pueblo del que entre unos se lo cargaron y hoy inverna en un cajón esperando a revivir... Por supuesto que por lo que significa y por todo lo vivido allí, me quedo con un discreto 10.
-Santo Domingo- Es el estadio de la AGRUPACIÓN DEPORTIVA ALCORCÓN. eL equipo alfarero cuenta con un minúsculo estadio pero práctico. En ocasiónes y debido a la gran ciudad que es Alcorcón, se les queda pequeño. Una remodelación o estadio nuevo no les vendría nada mal. Un estadio como digo pequeñito, no muy atractivo y por nada destacable salvola proximidad del cercanías (Las retamas C-5) Muy bien comunicado pero con unos accesos aún de equipo pequeño. REMODELACIÓN YA! Le daré un 5.
Ahora me voy al sur, dónde conozco unicamente 2 estadios. El del Cádiz y el del Betis.
-Ramón de Carranza- Inexplicablemenete bautizado como Nuevo Mirandilla. Es junto a San Mamés el estadio dónde más camisetas de su propio equipo de fútbol he visto. ERA AMARILLO ENTERO! Me gustó la primera vez que fui antes de la remodelacion. Era un estadio viejo pero con encanto, una bombonera, una olla a presión. Una comunión entre equipo y afición que hace que sientas el partido como en pocos estadios de fútbol de España. No recuerdo muy bien sus accesos pero lo que si tengo claro es que me gustaría volver a vivir el ambiente previo que se monta en las inmediaciónes del estadio. Le voy a poner un 8 y medio. Me gustó su arquitectura y me impresionó en aquél entónces las torretas de iluminación.
-Benito Villamarín- La vez que fuí precisamente fue contra el Cádiz y el equipo verdiblanco goleo al submarino amarillo. La verdad es que era un gran estadio, pero en el momento que fuí no hubo mucho ambiente. Quizás por el calor que pasé en la grada o quizás por el rival. Creo que voy a tener que volver cuando terminen la rehabilitación para poder valorarlo mejor. Estadio mítico español que monta un auténtico ambientazo y una fiesta verdiblanca por las calles cercanas. No recuerdo muy bien sus accesos ni si está bien comunicado pero posiblemente tenga buena comunicación con el resto de la ciudad. Le daré otro 8 y medio por lo magestuoso de su fachada y una vez dentro, impresionaba aparte de ser un mítico complejo para el betis y para la Selección.
Antes de ir al País Vasco, me detendré en Castilla León, en el estadio del Real Valladolid, ya que pudimos visitarlo desde fuera el día que el CD Móstoles jugó una promoción de ascenso. Además, Valaídos lo sobrevolé en avioneta, el del Valencia también lo vi desde fuera y el estadio del Málaga, por carretera. Estos son los más cercanos que he estado.
y ahora espacio especial a San Mamés-
-San Mamés- EL ESTADIO en mayúsculas para mí. Junto con el Bernabéu, creo que los mejores que he visitado. Este San Mamés, (el viejo lo pude disfrutar muy poco) es tan impresionante, que ni viendolo en la tv, leyendo en las noticias, escucharlo en la radio, te puedes hacer una idea. Hay que vivirlo en primera persona para saber de lo que hablo. Acesos ámplios, fáciles e intuitivos, propios de la nueva generación de estadios. La comunicación tampoco es nada mala. El metro y cercanías y buses en la misma estación de San Mamés a apenas 3 minutos andando a pie.
Luego podría hablar de otros muchos estadios o campos de fútbol sobre todo de la comunidad de Madrid como el del Álamo, gran campo para el pueblo que es, cómodo y con buen acceso, posiblemente lo mejor del pueblo junto a la radio... y el bar del estadio, regentado por Jandrí, que bocadillos! que trato! También podría hablar del estadio de La Mina de Carabanchel, CAMPAZO! el del Alcalá o el de Las Rozas. En fin, ese quizá sea para otro día.
jueves, 6 de noviembre de 2025
VISITA AL NUEVO SAN MAMÉS
De todos es conocido mi cariño al Athletic club de Bilbao desde hace años. En concreto desde pequeño. Una historia de amor que a todos sorprende puesto que vivo en la Comunidad de Madrid.
No es la primera vez que hablo de mis visitas a San Mamés, la última y primera, fue en 2013 con mi hermano. Aquella odisea la podéis leer en post pasados. Un viaje desastroso ya que no pudimos conseguir entradas y sólo pudimos ver los últimos 15 minutos ante el Valencia. Me acuerdo perfectamente de aquella entrada épica ya que según puse el pié en el graderío (el de seguridad nos dejó pasar) con el gol del Athletic, la explosión, el sonido envolvente, el olor a césped... todo fue tan especial, tan bonito que lo vivido los primeros minutos de no poder entrar, se desvaneció con la alegría de aquél momento que ha día de hoy sigo saboreando.
Esta vez no iba a ser así ya que llevaba desde meses atrás preparando el viaje. Hotel, entrada, comida, transporte. Y justo en febrero de 2023 conseguí un viaje inolvidable.
Comenzaría mi viaje el viernes por la tarde tras salir de trabajar. El punto de partida sería Madrid Chamartín hoy bautizada como "Chamartín Clara Campoamor" me esperaría algo más de 5 horas de viaje. Libros, música y móvil cargado al máximo para amenizar el largo viaje. El suabe traqueteo del tren mecía mi impaciencia por llegar y poder conocer al fin "La catedral del fútbol español". Me armé de paciencia y con los auriculares escuchando algún libro veía pasar pueblos, ciudades, montañas. Un precioso paisaje del norte de España. Las horas de luz pronto acabaron y nos sumergimos en la oscuridad. Y por fin, llegué a Bilbao.
Bilbao me recibió de noche, con una temperatura preprimaveral. Una noche agradable con olores apetecibles para llenar el estómago pero tomé un taxi hacia el hotel. Gran hotel por cierto cerca de los jardines de Albia, cerca de la ría dónde pasaría un par de días cómodamente y disfrutando también de su spa.
Cené algo una vez instalado y tras una reconfortante ducha, dormí.
Madrugué aquella mañána con la firme idea de hacer turismo por la zona ya que el partido sería en domingo. Tras un suculento desayuno, dí un paseo por las cercanías del hotel y pude admirar la belleza de los jardines de Albia que tanta fama tenían, la zona de la ría y alguna iglesia cercana. Tras mi sesión de spa, continué por las calles de Bilbao sin rumbo fijo y deseando que llegara la tarde para poder visitar el tour de San Mamés.
Recorrí la Gran Vía de Bilbao con sus tiendas luminosas, la gran avenida, el tráfico propio de un sábado por la mañana y tras comprar algo de recuerdo y un cupón de la ONCE no sólo para el fin de semana si no el extra, me encontré con una chabalería con un chándal azul de la marca HUMELL. El susto fue tremendo ya que era idéntico a los del Móstoles CF. Yo me pregunté en aquél entónces ¿qué hacían chabales del Móstoles por aquí? ¿cómo es que no me habían avisado? tras disipar la duda, vi con algo de alivio que se trataba de un equipo de fútbol sala local y me metí en ese pabellón (no se cuál era) y pude ver unos instantes de ese deporte que tanto me gustaba hacía años.
Pues llegó en ese entónces, la hora de comer y cómo no, una comida típica vasca tras tomar unos Pinxos, ese chuletón... aún paladeo sus jugos, su olor, su textura, su color... !cómo se come en Bilbao!
Cogí el tranvía (por cierto no me gusta ese invento) que me acercó a la zona de San Mamés. y tras unos edificios, pude dislumbrar la imagen del impactante estadio, paso a paso, metro a metro se hacía más grande la mole de hormigón y hierros elegantemente formados con el impresionante escudo del Athletic en una pantalla gigante. Mi primera vez en el nuevo San Mamés, cada vez más cerca, respiraba agitado de los nervios. No me lo podía creer. Estaba cumpliendo mi sueño, estaba temblando de notar sólo su mera presencia ante mí. Y por fin, mi sueño se hacía realidad. La distancia más corta, mi mano se aproxima a la pared cómo la primera vez en el otro San Mamés, y toqué el muro, ese muro que respiraba fútbol, sentimiento y pasión y esa sensación se introdujo en mí por mis dedos que tocaban la rugosidad de aquella maravilla arquitectónica, de sentimientos y emociones.
Como faltaba aún media hora para el inicio del tour, bajé unas escaleras y pude encontrar unas casitas bajas, típicas de pescadores, se mezclaba el Bilbao moderno y el más tradicional en apenas unos metros. Al llegar a la ría, cuál fue mi sorpresa que me encontré con la famosa Gabarra esperando vieja y oxidada nuevos títulos que no tardarían en llegar. Para mí fue una sensación de emoción ver aquella barquita y recordar vídeos visto surcar la ría con los jugadores encima, mostrando a la afición el título conseguido. Algo único en el mundo, como el equipo.
Respirando aún emocionado de estar tan cerca, me aproximé a la puerta del tour, inmediatamente después de la de prensa y mi cabeza en ocasiones infantíl, se vió entrando por aquel lugar para narrar o fotografiar un partido. Pero volví a la realidad y pasé a aquél lugar que poco después me dejaría boquiabierto. Ya sólo la entrada por aquél pasillo de colores rojiblancos con luces led, sonido de la afición y el himno de fondo, era espectacular, sonido ambiente tremendo. Fuí guiado a la planta de abajo dónde la guía nos esperaba (había más gente dispuesta ha hacer el tour) y tras comentar los inicios del equipo y algunos datos de interés, empezamos a visitar estancias dónde pudimos ver las equipaciones primeras, los balónes con los que se jugaban, fotos de jugadores históricos del club, acompañados con sonidos y vídeos recreando grandes gestas deportivas capaces de emocionar al más puro amante del fútbol. La sala de trofeos, la precede un impresionante león disecado, regalo de un presidente del Club Deportivo Alavés allá por el año 1984 tras una apuesta del presidente albiazul. Me quedé marabillado lo imponente de aquél animal, su melena, sus zarpas, ciertamente daba respeto al verlo allí, inmóbil viendo pasar la historia gloriosa del equipo bilbaino.
Ya en la sala de trofeos, pude admirar las impresionantes y relucientes copas y trofeos de torneos varios conseguidos no sólo por la primera plantilla si no del resto de secciones y categorías del club. Destacar las "24 copas del rey por aquél entónces, aún no habíamos conquistado la última" aonque la Federación otorgase 23 ya que una de las conseguidas la logró el Basconia, club filial del conjunto bilbaino por lo que la polémica está servida. Para mí son 25, pero es una opinión personal y con eso me quedo. Más copas, más fotos, más detalles, y tras el museo, vendría una de las partes fuertes del tour.
La zona mixta dónde las televisiones y radios se colocan para poder tener unas entrevistas con jugadores y directivos, interesante sin más. Luego pasamos a la sala de prensa con la mesa dónde se dan la previa o post partidos, nos pudimos hacer fotos en la misma silla dónde se sientan los protagonistas y nos enseñaron como era la distribución y cómo se colocaba la prensa. Primero fotografos, luego radios y medios escritos y al final en un estrado, las cámaras de televisión.
Seguimos por las entrañas de esa auténtica pasada con los fuertes colores rojos y por fin, VESTUARIO LOCAL. Pudimos ver en primera persona y sentarnos en los mismos sitios de los ídolos, tenían su equipación preparada para el partido de mañana. Pude ver el sitio del capi Iker Muniaín con un montón de vírgenes y santos, la de los wiliams, la del gran Unai. La zona de duchas a la que evidentemente no se podía acceder, las neveras. Todo ordenado y clasificado pulcramente.
Seguimos avanzando por los imponentes pasillos que llevan a la salida de vestuarios. Ahí se me hace un nude en la garganta y subiendo esos escalones, se atisva el verde del césped, el graderío vacío rojo con un imponente león de fondo, símbolo del club por dónde mires. Y al salir, miro al cielo nublado y me siento tan pequeño, tan diminuto que creo sentir que alguien me indica que por favor siga avanzando. Ahí me detuve inmóbil, sorprendido. El busto de Pichichi al lado del banquillo local, dónde los equipos que visitan por primera vez el estadio, depositan un ramo de flores. Un gesto que hoy en día, y por muy sorprendente que parezca, se sigue haciendo y que da ese aire puro de fútbol de verdad. Sin tantos millones, tantos focos, tanto glamour. Y es que la filosofía del Athletic, para muchos discutida, otros admiradas y los más respetada, sólo se nutre de jugadores de su cantera y de su provincia al igual que las limitrofes como Navarra o La Rioja.
Lamentablemente y como bien se supondrá no pudimos pisar el césped, sólo la parte trasera dónde se ponen los cámaras y dimos una vuelta de 180 grados pudiendo ver el estadio desde abajo y en todas las dimensiones. Volvimos al interior del mismo y pudimos visitar el palco presidencial, butacas premium y unas vistas inmejorables. Luego de ver el resto de palcos privados de empresas y particulares, el grandioso bar y las salas dónde se radian los partidos, el tour finalizaba a las puertas de la tienda para llevarnos un recuerdo. Cómo quedaba tiempo suficiente antes de cerrar el estadio, nos dejaron recorrer sólos los puntos que más nos hubiese gustado, ahí puse a trabajar mi móvil poniendo a prueba su cámara e inmortalizando todo lo que más me sorprendió entre otros detalles, el propio león, las vistas del palco o la sala de prensa.
Me resistía a irme, quería quedarme a vivir en el estadio, trabajar en el estadio, dormir en el estadio... pero no pudo ser. Me entretuve aún en la tienda mirando todos los artículos y cómo no, comprando lo que mi economía me permitió ya que este tipo de tiendas, suelen ser unos precios tremendamente elevados.
Al salir, el olor a mar me sorprendió y alguna gaviota despistada me descolocó. Bilbao no era una ciudad maritima pero si portuaria. Al irme en dirección al hotel, miré nuevamente para atrás, como para retener la imagen del estadio y me fue imposible irme de la zona. Tenía que verlo nuevamente desde fuera por los cuatro costados desde fuera !ILUMINADO! Otra nueva locura, otra verdadera obra de arte. Pues tal es así, que cené en el bar que está en la parte trasera del estadio su famoso bocadillo de tortilla de patata. El bar, otro lugar de culto y sorprendente.
Por fin llegó el día del partido y el día en el que tendría que decir adiós a Bilbao. Me levanté temprano llevado por la emoción del partido (y eso que era a las 14:00h). Desayuné espectacularmente y dí un nuevo y último paseo por los jardines y me despedí de aquél rinconcito de la ría. Y tras dejar las cosas en las taquillas de la estación de San Mamés, regresé a mi particular templo de culto. El colorido ambiente me recibió en la calle y los primeros cánticos de la animosa afición te hace entrar desde mucho antes en el partido. Los bares llenos, los grupos de cuadrillas reunidas, los padres con sus hijos, los abuelos con sus nietos, sentimiento rojiblanco que pasa de generación en generación. Grandes y pequeños con la bufanda al cuello, zamarra en ristre, banderolas, un espectáculo increible. Decir que junto con el estadio del Cádiz, (un día haré un post sobre los estadios que he visitado) ES EL CAMPO CON MÁS CAMISETAS DE UN MISCO EQUIPO QUE HE VISTO.
Tras disfrutar del ambiente previo, pasé al estadio y nuevamente me invadió la emoción, el sentimiento. Como un niño paladeando un caramelo me encontraba viendo pasar el gentío, el calentamiento (estaba en la fila 8) y cuando me quise dar cuenta, el atronador himno resonó por la megafonía, la gente en pie, tifo preparado, la megafonía calla y el himno suena a capela y es en ese momento cuando se me saltan unas lágrimas de emoción. Lo que había visto durante años por televisión, ahí estaba yo viviéndolo en primera persona. Empieza el partido, los goles, las jugadas, las paradas, los cánticos, la desesperación por que no salen las cosas y la derrota. 2-3.
Partido vibrante, intenso. Los 90 minutos más cortos de mi vida. Ya había terminado todo. No podía ser. Tanto tiempo luchando, ahorrando para ir y que rápido se pasa. Cuando salía por la puerta y la gente hablaba para quedar para el próximo partido en casa, yo me juré que no sería la última vez que visitaría San Mamés y así fue, hubo una segunda vez. Fue la temporada siguiente y esta vez con victoria. Pero eso es otra historia.
miércoles, 29 de octubre de 2025
DANA: UNA PESADILLA MUY REAL (II PARTE)
Sé que para mucha gente ha sido duro recordar todo esto de aquellos días pero lo ví necesario por varios motivos. El blog en aquél momento estaba inoperativo y encima no tendría ganas de ponerme a escribir, tenía que rehacer una casa casi desde cero y además, la psicologa (si fui al psicologo) me recomendaba escribir sobre lo sucedido y me puse manos a la obra. Cierto es que casi dos años después pero aquí estoy frente a mi nuevo ordenador con la inseparable compañía de la radio de fondo justo a mi derecha; ya hablaremos de la radio en otro post, pero quiero hablar en esta segunda entrega de esta historia sobre la solidaridad, el sentimiento de pertenencia por primera vez y posiblemente la última, de pertenencia de un pueblo bueno, solidario y del que dentro de la desgracia vivida, me siento orgulloso de haber pertenecido a él.
Lo dejamos en la mañana del 3 de septiembre con el olor a desastre y la visión del caos. A medida que el coche avanzaba y nos aproximabamos a la zona 0, no daba crédito al ver las propias entrañas de las casas, los gigantescos charcos (más bien lagos) la desaparición de muros, coches desperdigados y terriblemente destrozados, barro, alcantarillas reventadas, farolas en posiciónes irreales (las que aún aguantaban estoicamente en pie) señales de tráfico volcadas, asfalto enterrado por varios centímetros de tierra aún húmeda, gente vagando por las calles aún incrédula de lo que acaban de vivir.
Cuando llegamos a mi calle, o lo que quedaba de ella, no presentaba mejor imágen. Javi tuvo que aparcar algo apartado de la casa ya que los muros de las otras casas, invadían la calzada. La puerta de mi finca abierta de par en par dispuesta a recibir visita si así lo deseaba cualquiér transeúnte, la del garaje doblada como acordeón, ramas, objetos, palos, barro, suciedad, la mesa del merendero quizá 20 o 30 metros desplazada y volcada junto a una varandilla que resistió a duras penas, sillas esparcidas por todas partes, un cubo flotando en la piscina y un muro divisorio con el vecino de atrás, completamente en el suelo, apenas se podía distinguir una parcela de otra. Había tanto que hacer, tanto que llorar... y aún no habíamos pasado a la planta del sótano dónde almacenabamos no solo cacharros sin uso, si no un montón de recuerdos, de herramientas de mi padre, libros en braille hoy casi imposible de encontrar, cintas de VHS, entre las que se encontraba mi querido REY LEÓN o la Comunión de mi hermano, mi máquina pérkins de escribir en braille, cintas de casette, toda una vida entre agua y barro. El pasillo que comunicaba la entrada con la casa, desapareció y en medio del mismo, una barandilla que con tanto cariño y esmero construyó mi padre, reposaba en el suelo, sucia, desquebrajada como mi corazón. Las ganas de llorar me invadieron y no se si aportó algún metro al agua ya caída pero de mis ojos brotaban ríos de lágrimas viendo tal destrozo.
Al pasar al interior aparentemente todo estaba normal, sin luz pero bueno todo aceptable. Al intentar bajar al sótano, el lodo invadía todos los escalones y hubo que bajar con máximo cuidado y cual fue mi sorpresa, que aún quedaba agua por achicar. Pude ver con terror, muebles volcados, camas aún flotando y la imágen que me llevaré del desastre, balones de fútbol perdidos flotando entre tanta destrucción.
Esa mañana la recuerdo de llamadas a seguros, compañía de la luz, agua, gas, familiares y amigos para comentar el estado de guerra en el que se había convertido mi casa, mi barrio, mi pueblo.
Las horas inproductivas y colapsadas pasaban sin apenas avanzar en las gestiones y en las cosas que se amontonaban. No se en que momento vino la luz, lo que si se es que mientras mis vecinos empezaban a sacar cosas y amontonarlas en las calles sin control, yo permanecía bloqueado, sin haber empezado y es que el egoísmo salía a relucir en la calle.
Grupos organizados por los propios vecinos y amigos del pueblo, cuadrillas y cuadrillas de jóvenes, muchos jóvenes que venían a la guerra, armados de escobas y palas, con barro hasta las cejas con la única bala cargada con el afán de ayudar, colaborar, contribuir a levantar un pueblo, un barrio de sus cenizas, o de sus lodos.
Mientras miraba por la ventana como vecinos/as reclutaban personas de manera descontrolada y el resto aún no habíamos empezado, un sentimiento de rabia e impotencia me invadio. Sólo, con mi casa destruida y sin poder hacer nada, sólo con una pala que pude rescatar, empecé a mover lodo. A última hora de la tarde, varios amigos llegaron dispuestos a ayudar y a empezar una larguísima tarea. Resumiré lo más brevemente que pueda en las siguientes líneas.
Por la noche, fui consciente de que era de noche cuando dejé de ver. Con más barro que piel visible en mi rostro, creo que pude comer algo por primera vez en el día. ¿Y cómo dormí esa noche? No lo sé. Sólo sé que me dí una ducha fría por que aún no había gas y me tumbé en la cama cansado y con el alma rota. Escuchando aún las últimas escabadoras y de repente, el silencio y la oscuridad se apoderó de las calles y de los corazones avatidos. Silencio roto por el canto solitario de algún ave nocturna que contemplaba desde lo alto el lodazal y el desastre que se había organizado.
A la mañana siguiente, no sé quién me despertó pero la actividad comenzaba fuera. Los grupos ya más organizados y pronto comenzó el reparto de palas, guantes, botas de agua gestionado por el Ayuntamiento que canceló cómo era lógico las fiestas. Los jóvenes cambiaron la pista de baile por la pista de lodo y escombros de su pueblo. No importaba la edad. Niños, adolescentes, jóvenes, adultos y mayores salieron escoba en mano, pala en ristre y sobre sus tractores para despejar las calles de muebles y enseres que destrozados vivían sus últimos días.
Recuerdo con especial cariño varios detalles de aquél trauma. Uno de ellos y cuando ya por fin pudimos abrir la puerta del garaje, con ayuda primero de una bomba casera de mi amigo Cristian y luego por los bomberos, al empezar a sacar objetos y limpiar, de pronto apenas 4 personas por que el egoísmo crecía por momentos por parte especialmente de un vecino/a de calle, se convirtieron en 8, 12, 16 y pasaban personas que no conocía, personas que no hacía falta presentar, su hombro, su pala estaban dispuestos a colaborar e intentar poner todo lo antes posible al día. Había que levantar un pueblo y ahí estaban ellos, esos vecinos que olvidaron por unos días sus creencias, sus signos políticos... De repente se paró la cadena humana que habíamos formado por que mi querida prima Sole, !encontró la pulsera de mi madre! ese pequeño gesto fue tan celebrado, ese mínusculo éxito se convirtió en un poco de esperanza.
Otro de los episodios que me gustaría recordar fue cuando el equipo Cadete del CD El Álamo capitaneado por Javi, hijo de Sole y Javi, llegaron a mi casa armados con palas, rastrillos y todo lo que pudiera ser últil para pasados pocos días, limpiar el patio con la manguera y ganas de recuperar la normalidad. Chicos de apenas 14 - 15 años dando ejemplo a los mayores, dejando sus redes sociales, sus cosas de adolescentes a un lado para poner en pie otra vez, una casa.
También quiero recordar y no por ello menos importante, las primeras noches de guardia con mi vecino Jony y Jose. sentados en la calle y café para amenizar las frías madrugadas para espantar posibles amigos de lo ajeno que rondaban en aquellas noches, si también hubo amigos de lo ajeno.
Recuerdo más detalles de aquellos días. Otro muy especial fue que los hosteleros del pueblo traían bocadillos, ensaladas, agua y sorprendentemente, el domingo, una paella que no sólo sirvió para saciar el hambre, si no para saciar las almas que veían como los camiones sacaban nuestros recuerdos familiares, mi máquina pérkins que jamás volví a ver, las herramientas de mi padre fallecido 4 años atrás.
Haré mención a otro episodio traumático hoy 29 de Octubre, precisamente cuando estoy terminando de escribir este post, coincidiendo con otra DANA tan traumática y más cruél como la de Valencia en la que perdieron la vida 237 personas. Fue cuando ya pudimos acceder a la sala que teníamos como almacén y dónde guardábamos no solo muebles si no centenares de cintas de casete de todos los grupos habidos y por haber de flamenco y gitaneo. Desde Los Chichos, Los Chunguitos, Junco, Tijeritas, Camela hasta Bordon 4, El Cingaro o Camarón. Cintas que no se pudieron recuperar y que en un momento de la tarde se pisaban y aquél crugido me rompía el alma. De pronto algo me rozó el pie. Como llamando mi atención, como despidiéndose para siempre de mi. Me agaché y apenas pude agarrar una hoja de un libro que se deshizo en mis manos. Lo ví disolverse entre mis dedos. Aquella imagen la vio mi primo y al verme que me heché a llorar desconsoladamente, me puso su enbarrada mano en el hombro y me dijo. "Venga tío, ahora debes ser fuerte. Por tu madre y por tí. No te puede ver así. Ya sigo yo por aquí" y él se encargó de tirar esos seis puntos que formaban letras, formaban palabras y frases que nunca más serían leídas. Esos seis puntos que pasaron por las manos de mi hermano primero y les siguieron las mías, ya nunca más volverían a contar historias. Esos seis puntos que antes tenían vida cada vez que pasaban nuestros dedos, pasaron a ser los seis puntos de barro.
Y luego igual que vinieron los voluntarios se fueron. Llegó la soledad, el olor penetrante a humedad. Los meses crudos del invierno sin puertas, sin muebles, sin libros de braille. Y luego la reconstrucción, los pintores, la vida a la normalidad. Como si nada hubiera pasado.
Y el pasado 24 de agosto, mi último día en mi casa de El Álamo, no sólo me despedí de la casa si no que bajé al sótano del horror y vi por última vez mucho más vacío y mucho más blanco ese sótano que desalojaron al principio con respeto y luego mecánicamente "había que empezar de cero"
Y acabando estas líneas desde la nueva comodidad de mi casa de Móstoles, me reclaman por el teléfono que ignoro, escucho "La ruleta de la suerte" que ve mi madre en el televisor y me descubro los ojos húmedos. Yo nunca pensé en vivir un drama así. Y lo viví y doy gracias al cielo, destino o quién sea, de poderoslo contar en este blog. Por que ví mi vida peligrar.
lunes, 20 de octubre de 2025
DANA: UNA PESADILLA MUY REAL (I PARTE)
¿Quién me iba a decir que yo, en pleno centro de la península iba a sufrir una "gota fría" o DANA? Pues sí, tuve la desgracia de vivirla en primerisima persona y hoy en día en el que la actualidad abre la mayor parte de los informativos con los chanchullos políticos y con las desgracias de países que sinceramente ni nos va ni nos viene, olvidando las desgracias que viven nuestros compatriotas. ¿Quién recuerda a los afectados por el terremoto de Murcia? ¿Y los del volcán de la Palma? ¿Y lo más reciente, la DANA en Valencia?
Vamos al tema del que hoy quiero hablaros que me lío.
Ese verano que se prometía muy feliz el del 2023, teníamos planificado desde hacía meses unas estupendas vacaciones familiares en un bonito pueblo de Castellón y tras nuestra vuelta aún con días de asueto para poder prolongar el tiempo estival, pensábamos en disfrutar unos días de fiesta en el pueblo en el que vivía, El Álamo. Con dj´s, música en directo, comilonas y mucha diversión como en los últimos tiempos. Pero, cuál fue nuestra sorpresa que unos días antes nos avisaron que podía llover fuerte por la zona y que las fiestas podrían peligrar. No se le dió mucha importancia ya que "nunca pasa nada" hasta que pasa... y pasó, vaya que si pasó.
Recuerdo que fué la tarde del sábado 2 de Septiembre, precisamente el día grande de El Álamo, cuando al rededor de una mesa de cocido como comida estrella de ese día en casa y con familiares invitados para comer, empezó a llover primero moderadamente para a continuación, al rededor de las dos y media, sonar al unísono en todos los móviles de la casa, una terrible alarma que ha día de hoy me persigue en mis peores pesadillas.
La comida transcurrió tranquila, recordando anécdotas del viaje reciente, planes de futuro y comentando la actualidad política del momento mientras la lluvia empezaba a tomar fuerza fuera. En ese momento nos sacó del delicioso momento un tenue maullido. Al salir a la terraza encontré empapado un gato de apenas unas horas de vida, tembloroso y aún con el cordón humbilical, de todos es sabido que a mi los gatos no me gustan lo más mínimo pero en aquél momento, me decidí a salvarle la vida ya que intentaba subir la escalera sin éxito y caia de espaldas y le costaba ponerse de pie. La lluvia no paraba y decidí ponerme el chubasquero y bajar las escaleras para darle calor con una sábana que mi madre me dió. Le fuí a dejar en una esquina de la terraza dónde no llegaba el agua pero nuevamente ese sentimiento de lástima me invadió y decidí llamar al vecino ya que ellos tenían gatos y precisamente su gata acababa de estár preñada. Se lo dí envuelto para evitar el contacto humano ya que luego la madre lo podía despreciar. No sé la suerte que correría el gato después ya que todo se precipitó de manera inesperada. Deseo que se salvara, que fuera un superviviente de la catástrofe que se nos iba a avecinar en apenas unas horas. Quiero creer que sí por que varios meses después, un gato también cachorro del mismo color, mismo pelaje, se me curzó en la calle y no salió huyendo como suelen hacer. Se acercó a mí que permanecía inmóbil y se restregó en mi pantalón y siguió su camino. Yo me quedé petrificado pensando: ¿y si fue el gato que salvé aquél día?
La tarde avanzaba y la lluvia no reciaba. Decidí seguir las indicaciones (pocas cierto es) del Ayuntamiento y vacié unos centímetros la piscina para que no desvordase. Inútilmente como se pudo comprobar poco después. Las últimas horas de la tarde las pasamos viendo alguna película, o leyendo tal vez de eso no tengo un recuerdo claro; pero lo que si sé es que en torno a las nueve de la noche empecé a escuchar agua que pasaba al garaje. Baje para comprobar la magnitud del asunto ya que sinceramente no esperaba mucho. Pero si, si fue una buena magnitud. Apenas sobrepasaba los tobillos pero el agua entraba con fuerza por la puerta del garaje que comunicaba con la casa. En ese momento también bajó mi madre para ver también ella en primera persona lo que estaba sucediendo con tan mala suerte, que perdió el pie en el último escalón que ya cubría el agua y cayó perdiendo su reloj. La ayudé a levantarse y subimos a la planta superior. La tormenta continuaba descargando litros y litros hasta que ya se descontroló todo. La luz se apagó, la de las calles le siguieron y al abrir la puerta de la calle para ver si el resto del vecindario tenía luz, todo a oscuras y la piscina desapareció en mi campo de vista. Se instaló un rio. Subí escandalizado a la terraza de arriba y lo que allí pude ver, no era mejor imágen. El rio que creí ver, fue un océano. Las calles no se veían y el agua seguía cayendo y subiendo su cauce minuto a minuto. El cielo parecía desmoronarse. El ruido era ensordecedor. Creo que aún conservo aquellos audios que escuchábamos semanas después en las sesiones del psicologo.
Internet dejó de funcionar y las comunicaciónes se complicaban. Cada rato entraba algún mensaje para comunicarnos con el resto de familiares y amigos que narraban su propia experiencia y las noticias que nos llegaban no eran mejores. Mi hermano desde Sevilla pasó la noche en vela a espensas de noticias que llegaban a cuenta gotas por la dificultad de las comunicaciónes que cada vez eran peores.
Recuerdo y aún se me pone la piel de gallina, cuando en un momento de la noche y mientras el agua seguía salvajemente su camino arrasando con todo lo que encontraba por su camino, a mis vecinos de enfrente de 4 y 6 años pidiendo socorro y ayuda. Ahí si sentí miedo de verdad. Nos comunicabamos por las terrazas e imperó el sentido común al subirnos provisiones y medicamentos a las partes altas de las viviendas por si la cosa se complicaba aún más.
Intentamos acostarnos para descansar y mañana ver las posibles consecuencias no tan debastadoras como yo creía. Equivocado estaba en ambas cosas, en descansar y en las consecuencias.
Sirenas, agua descontrolada, gritos y de repente, golpes muy fuertes en el sótano. Los muebles empezaban a flotar y furiosos golpeaban las paredes. Y al poco, el silencio. No cabía más agua en el sótano y comenzó a subir peligrosamente las escaleras asomandose a la planta baja.
Al asomarnos nuevamente por la terraza, el agua saltaba furiosa por encima de los muros de mi vecino y el mio, la puerta de la finca se abrió de golpe furiosa golpenado con el muro trasero y en ese entónces, la del garaje también se abrió dejando pasar aún más agua. Aún cabía más. Pude ver con cierto asombro como la carabana que tenía mi vecino aparcada en la calle, empezaba a bagar sola por la calle o lo que quedaba de ella sin rumbo, farolas, coches, cubos de basura, todo flotando sin rumbo a merced del agua furiosa y marrón y fue como si de mantequilla en tostada se tratara, como los muros del vecino de enfrente, caían los 4 a la vez dejando sin valla la casa. El terrible ruido fue tan sorprendente que parecía que estaba viendo una película en la tele y no daba crédito a lo que estaba sucediendo. Los muros en el suelo, el sonido atronador y la cosa no paraba. Tras varias llamadas a los servicios de emergencias, nos comentaban que estaban desvordados, que las inundaciones no las atendían con urgencia ya que estaban rescatando personas de las casas.
Por fin, los bomberos llegaron a nuestra zona. Nos comentaban que estaban haciendo rescates con lanchas para poder acceder a las viviendas, algo terriblemente sorprendente. Primero sacaron a los vecinos de enfrente que estaban mucho más desprotegidos que nosotros y tenían una niña de corta edad. No recuerdo las palabras exactas del bombero pero vino a decir que si pasabamos la noche en casa (como en principio pensábamos hacer mi madre y yo) correría peligro nuestra vida ya que sobre las 3 de la madrugada, venía otra fuerte tormenta.
Agotados, helados de frío y con ganas de que todo terminase, el fuerte brazo de aquél bombero nos guió entre el barro, caos y agua hacia una parte alta del barrio para que nos guiasen para pasar la noche en el polideportivo que el Ayuntamiento había dispuesto dejando la casa sola y abierta totalmente con nuestra vida entera ahí dentro.
El marido de mi prima Sole, vino a por nosotros para pasar la noche en un hogar conocido y acogedor. Hoy algo más de 2 años después, en el que mi prima ya no está entre nosotros, recuerdo con tanto cariño ese momento, ese abrazo, ese vaso de leche calentita que me dió, como nos brindó su casa, su cariño, nos brindó todo lo que tenía. El punto gracioso lo puso su perrito "CAPI" quién haciendo de sus gracias cuál perro simpático, no dejaba hacer la cama metiendose en medio de las sábanas y mordisqueando nuestros helados pies mientras la vida afuera, se desmoronaba.
No sé si fue un policía quién lo comentó o un bombero el caso es que dijo "mañana ustedes cuando regresen a sus casas, no la van a reconocer, ni su pueblo será igual"
Apenas pudimos dormir media hora escuchando llover, sirenas y el caos que se estaba formando en la parte baja del pueblo. El caso es que aquél primer café de la mañana me sentó fenomenal sin saber que sería lo único que comería hasta la noche.
mientras bajabamos con el coche del marido de mi prima, vimos el caos, la destrucción, muros caídos, coches en posiciones imposibles, cubos volcados, barro, suciedad, dónde había farolas, un agujero lleno de barro un barro que días después pasaría a ser una masa pestilente, ese olor...
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